Els Diables de Sant Cugat: foc, percussió i tradició als carrers de la ciutat
Si hay una imagen que condensa la esencia festiva de Sant Cugat, es esta: una hilera de figuras con cuernos y capas rojas avanzando entre una lluvia de chispas, con el retumbar de los tambores y el olor a pólvora inundando la calle. Son los Diables de Sant Cugat, la colla de diables de la ciudad, y llevan más de tres décadas sacando el fuego a los carrers.
Fundación: 1990
Els Diables de Sant Cugat nacieron en 1990 con un objetivo claro: reunir a jóvenes y adultos que querían acercar la cultura del foc a las calles de Sant Cugat. Lo que empezó como un grupo de entusiastas del fuego se ha convertido en una de las entidades culturales más importantes de la ciudad, con más de 200 miembros activos — una cifra que ha cuadruplicado la del grupo original.
Su lema lo dice todo: «Diable en sóc d'aquest ball, Diable en sóc i en seré. Més m'estimo ser Diable que aprenent de botifler.» Una declaración de identidad que refleja el orgullo de pertenecer a una tradición centenaria catalana.
Estructura de la colla
La colla está organizada en tres grandes áreas que trabajan juntas para crear el espectáculo:
Cremadors (fuego): Son el corazón del correfoc. Se dividen en Diablons (los más pequeños), Diables joves, Diables adults, y la sección de Malabars i Ballarines — los malabaristas de fuego y las bailarinas que añaden coreografía a la pirotecnia.
Percussió: El ritmo que marca el paso de la colla. Incluye Tabalets (los pequeños), Tabalers joves y Tabalers adults. Sin los tambores, no hay correfoc — la percusión es la banda sonora que transforma una procesión de fuego en un ritual hipnótico.
Bèstia de foc: El Boc de Can Vernet es la bestia de fuego de los Diables de Sant Cugat. Una figura imponente que lanza fuego y que tiene su propia leyenda, presentada durante la ceremonia de inicio de sus actos. El Boc es el símbolo más reconocible de la colla y un elemento central de sus actuaciones.
L'Encabronada
Además de participar en la Festa Major y otros eventos de la ciudad, los Diables organizan su propio festival: L'Encabronada. Este evento, que combina cercavila, tronada, mostra de pirotècnia, malabarada popular con DJ electrónico, danza del Esbart Sant Cugat y espectáculos musicales, es una de las citas más esperadas del calendario festivo de la ciudad.
L'Encabronada arranca con la cercavila de los Tabalers Joves y los Caparrots recorriendo la Plaça de la Vila y la Rambla del Celler, continúa con la presentación de la Llegenda del Boc de Can Vernet, y culmina con una noche de fuego, música y celebración que atrae a miles de personas.
Proyección internacional
El trabajo y la calidad de los Diables de Sant Cugat no se quedan en casa. La colla ha llevado la tradición del correfoc a otros países europeos, actuando en Polonia e Italia, entre otros destinos. Esas actuaciones internacionales difunden la cultura popular catalana más allá de nuestras fronteras y demuestran que el correfoc es un espectáculo universal que fascina a cualquier público.
Más que una colla: una comunidad
Los Diables son una entidad sin ánimo de lucro cuyo motor son los voluntarios. Familias enteras participan: los más pequeños empiezan como Diablons y Tabalets, crecen dentro de la colla y, cuando son adultos, ya llevan el fuego en la sangre. Esa transmisión generacional es la que garantiza la continuidad de la tradición.
La sede de la colla, en la Rambla del Torrent d'en Xandri, es un punto de encuentro donde se preparan actuaciones, se fabrican elementos pirotécnicos, se ensaya percusión y se comparten cenas. Es el cuartel general de una comunidad que vive el fuego como forma de expresión cultural.
Los Diables en SantCo
En SantCo, los Diables de Sant Cugat son una fuente de inspiración inagotable. Las siluetas de los diables entre las chispas, los cuernos, el rojo y el negro de sus vestimentas, el contorno del Boc de Can Vernet — todo son elementos gráficos potentísimos que traducimos a streetwear. Porque la cultura del foc no es solo una tradición: es una estética, una actitud y un orgullo que merece vestirse cada día.